Chatbot para restaurantes

El sábado a las nueve de la noche, con el salón lleno, alguien tiene que contestar treinta WhatsApp. Ese alguien puede ser un sistema que toma el pedido, lo cobra y deja la comanda impresa antes de que la mesa 12 pida la cuenta.

Pedir un diagnóstico
El problema real

El WhatsApp explota justo cuando nadie puede atenderlo

La demanda de un restaurante no está repartida: se concentra en las mismas tres o cuatro horas de los mismos dos o tres días. Y esas horas son exactamente las que el equipo tiene ocupadas atendiendo el salón.

El resultado lo conocés: el celular en la barra con cincuenta mensajes sin leer, un pedido tomado a las apuradas que sale mal, y tres personas que preguntaron si hacían delivery a su barrio y como nadie contestó pidieron en otro lado. Nunca vas a saber cuántas ventas perdiste, porque las ventas perdidas no dejan rastro.

A eso se suma lo que sí se puede medir: las mismas preguntas, todos los días. Si están abiertos, hasta qué hora, si tienen opción sin TACC, cuánto sale el envío a tal zona, si aceptan tarjeta, si se puede reservar para ocho personas.

Qué automatizamos en gastronomía

Pedidos completos

El cliente pide por WhatsApp como le sale, el agente arma la comanda, valida contra lo que hay disponible, calcula el total con envío y confirma antes de cerrar.

Reservas de mesa

Toma la reserva contra tu calendario real, confirma y manda un recordatorio unas horas antes. Eso solo ya reduce las mesas que se reservan y no aparecen.

Consultas del menú

Precios, ingredientes, opciones sin TACC o vegetarianas, tamaños de porción. Con la carta actualizada, contesta mejor que alguien apurado.

Zonas y costos de envío

Responde si llegan al barrio del cliente y cuánto cuesta, sin que nadie tenga que mirar un mapa.

Cobro

Genera el link de pago, detecta cuando se acredita y recién ahí manda la comanda a cocina. Menos pedidos fantasma.

Estado del pedido

La demora estimada según la cola real de cocina —no un número fijo— y el “¿falta mucho?” contestado solo.

La cuenta que casi nadie hace

Las apps de delivery te traen clientes nuevos, y por eso valen la pena. Pero por cada pedido se quedan con una comisión, y una parte importante de esos pedidos son de clientes que ya te conocían y que pidieron por la app simplemente porque era más cómodo que escribirte.

Hacela con tus números
  1. 1 · Cuántos pedidos por app recibís al mes.
  2. 2 · Qué porcentaje se lleva la app de cada uno.
  3. 3 · De esos pedidos, cuántos son de clientes que ya te conocían.

El punto tres es el que importa: esa comisión la estás pagando por una venta que ya tenías ganada.

Un canal propio que responde al instante, toma el pedido bien y cobra, le da a tu WhatsApp la misma comodidad que tiene la app. No se trata de abandonar las plataformas: se trata de que el cliente que ya es tuyo no te cueste una comisión cada vez que vuelve.

Cómo lo implementamos

  1. 01

    Diagnóstico

    Miramos tus conversaciones reales de un fin de semana: qué preguntan, cuánto tardan en contestar, dónde se pierden pedidos. De ahí sale qué conviene automatizar primero.

  2. 02

    Configuración

    Cargamos carta, precios, zonas de envío, horarios y reglas. Conectamos el cobro y, si tenés sistema de gestión, la comanda. Probamos con pedidos de verdad.

  3. 03

    Puesta en marcha

    Sale a producción un día tranquilo, no un sábado. Ajustamos durante las primeras semanas sobre lo que realmente pregunta la gente.

Para qué tipo de local sirve

Pizzerías y rotiserías

Volumen alto, carta estable y picos muy marcados. Es donde más rinde.

Restaurantes con reserva

La reserva y el recordatorio automático valen más que el pedido.

Delivery propio

Zonas, costos de envío y estado del pedido, sin intermediarios.

Cafeterías y panaderías

Encargues por adelantado y pedidos grandes para eventos.

Dónde no rinde: si recibís menos de veinte o treinta consultas por día, o si la carta cambia a diario y no vive en ningún sistema, todavía no es el momento. Te lo vamos a decir en el diagnóstico.

Preguntas frecuentes de gastronomía

¿Reemplaza a las apps de delivery?
No, convive con ellas. Lo que hace es darle a tu canal propio la misma comodidad que tiene la app: el cliente pide por WhatsApp, sin descargar nada, y vos no pagás comisión por esa venta. Lo lógico es empujar a los clientes que ya te conocen hacia WhatsApp, y dejar las apps para captar gente nueva.
¿Cómo sabe qué hay disponible si se acaba un plato?
Se marca desde el panel y el agente deja de ofrecerlo al instante. Si tenés un sistema de gestión con API, se conecta y se actualiza solo. Sin eso, es un botón que aprieta quien esté en cocina.
¿Puede tomar el pedido y cobrarlo?
Sí. Arma el pedido, calcula el total con envío y descuentos, genera el link de pago, y cuando se acredita deja la comanda lista con la dirección y la hora. El dinero va directo a tu pasarela.
¿Y las reservas de mesa?
Las toma contra tu calendario real, confirma y manda un recordatorio unas horas antes. El recordatorio es lo que más reduce las mesas que se reservan y nunca aparecen.
¿Sirve si mi carta cambia todos los días?
Sí, siempre que haya un lugar donde esa carta viva —una planilla, el sistema de gestión, lo que uses—. Lo que no funciona es que el menú del día exista sólo en la cabeza del cocinero: ahí el agente va a dar información vieja.
¿Qué pasa si un cliente se queja?
Deriva a una persona. Los reclamos, los pedidos mal entregados y cualquier situación que necesite criterio pasan a alguien del equipo con la conversación ya resumida. Un agente discutiendo con un cliente enojado es la peor versión de esto.

El sistema que corre atrás es el agente de IA para WhatsApp, configurado con la carta, las zonas y las reglas de tu local.

Los números están publicados: cuánto cuesta un chatbot de WhatsApp. Y si querés ver cómo se adapta a otro rubro, mirá la versión para inmobiliarias.

Contanos cómo es tu sábado a la noche

En 48 horas te decimos qué se puede automatizar y qué no.